lunes, 11 de julio de 2011

¿Qué pasó? ¿Por qué tu mismo destruiste lo que tanto te costó conseguir? ¿En dónde quedó cada gota de sudor?. ¿Cada día de disciplina y exigencia?. ¿Entrenando para dar lo mejor en el ring?. ¿Para conseguir los triunfos y el título mundial que no sólo era para tí, sino para todos quiénes te admirábamos?

El record guiness de 18 peleas ganadas en el 1er round. Hecho solo logrado en toda la historia del boxeo por tí. Con tan sólo 28 años. Superando las actuaciones de todos los venezolanos en ese deporte. Nuestra esperanza de darle un status mundial a Venezuela. Siendo prospecto de rival contra el mejor de todos, Manny Pacquiao. El atleta que emergió de la nada para hacer historia. Para ser orgullo de quienes te seguíamos. El que despertó el deseo de mirar nuevamente al pugilismo con sentido. El que se extasiaba cuando su mano era levantada como ganador al final de cada combate en el que participaba. Y el que hizo que su gente vibrara. Que sintiera la tensión, los nervios, la alegria de cada victoria. El que era nuestro campeón.  Hoy, ya no estás. Y no estás, Valero, porque quisiste.! Porque tu sólo te destruiste. Porque más importancia le diste a la derrota de tu vida que a la de una pelea dentro del cuadrilátero.

¡Maldita droga!. ¡Maldito alcohol!. ¡Que destruyen a las personas y a las familias!. ¡Qué se apoderan de sus presas y las hacen dóciles a lo que quieran!.

En tu seducción al vicio, llegaste más allá de lo que los seres humanos pueden tolerar. Y por eso no te perdonaste haberle hecho el daño irremediable a tu esposa.

¡Malditas leyes y lamentable acción de los gobiernos que no se avocan a atender la realidad social de cada país con problemas intrafamiliares!. Pero mucho más lamentable Edwin, es que tu no quisiste ganar la batalla a tu problema y con eso, te llevaste por el camino a tu esposa, a tu vida y a nuestras ilusiones de verte como el más grande de todos los peleadores de mi Venezuela. Porque cuando se trata de atletas poniendo el nombre de la patria en alto, no vale la política. Yo sólo quería verte ganar, lo demás no me importaba...

Cuántos Valero y Jeniffer habrán en cada barrio venezolano, padeciendo las mismas circunstancias.

Te auto- noqueaste, Valero. Y a mi me dejaste con la decepción y el sueño a la deriva.


Paz a tus restos...


Helena Aguilar
Publicado el Lunes, 19 de abril de 2010 a las 12:53.

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