lunes, 11 de julio de 2011

Lectura personal sobre la participación de Inglaterra en Sudáfrica 2010 y el rol de los arbitros.

2010. Cuatro años esperando éste evento máximo del deporte rey. Creo que no era la única que vivía con esas ansias. Muchos, en todos los rincones del planeta también.

Sucede que cuando provienes de un país en donde el fútbol no es precisamente su fuerte, buscas inclinar tu favoritismo, en otra seleccion nacional, incluso llegas a adorarla tanto, que portas con orgullo la camiseta o cualquier souvernir que la identifquen, sientes como propio cada logro y de la misma manera compartes la sensación de sus fracasos.

En mi caso, Inglaterra se convirtió en el conjunto que llenó la ausencia de una Vinotinto que quiere llegar a un Mundial, pero hasta ahora las ganas, no le han sido suficiente. Ciertamente ha habido un avance importante, en donde creo que el trabajo dará resultado sobre la base de las nuevas generaciones. Un ejemplo: la categoría sub 20, que consiguió clasificar al Mundial de Egipto 2009 y llegar hasta los octavos de final.

Viene entonces a mi mente, los recuerdos de la generación de "los tres leones" y el origen de mi afición, que me atrapó con su manera de jugar, con su entrega y con todo los alcances obtenidos en Italia 90 (semifinal casualmente contra Alemania, perdiendo en penales) . Si, debo reconocerlo, ese fue mi favorito y lo es hasta el presente, mantengo mi posición, pues esperaba que en el evento presente, fuera superada ésta actuación y todas las anteriores. Pero no fue así y hoy los fanáticos ingleses ( y los adoptados) vivimos un día que comenzó lleno de ilusiones, de confianza en que podíamos seguir aspirando, a un segundo trofeo y qué más bien terminó con decepción y mil preguntas en dónde la principal es "¿por qué"?.

Lo teníamos todo, estrellas de planteles, provenientes de una de las mejores ligas del mundo y a su vez, varios considerados como de los más grandes del planeta en sus posiciones. Pero va más allá. El equipo llegó cómodo a la clasificatoria mundialista y era fuerte candidato a llevarse el 1er lugar, contando con uno de los directores técnicos más prestigiosos del ambiente futbolístico, Fabio Capello, con nueve ligas, una Champions y cinco Supercopas en su haber. Entonces, ¿por qué nos eliminaron?

Error de tácticas, ausencias de porteros convicentes, una defensa en su mayoría accesible y facil de decifrar, abuso de la posesión del balón, una banca que no contribuyó en proporcionar diferente dinámica a los partidos, un Rooney que se mostraba desencajado, con ansias de producir goles que no aparecían (para eso fue llevado) y un conjunto desaclopado, como si proviniesen de una división de segunda categoría.

Tal vez fueron los nervios, o el agotamiento producto de un excesivo trabajo en la recién finalizada temporada profesional de ese país, como lo resaltó Alex Fergunson, diregente del Manchester United. ¿Pero no se supone que para eso y todo lo anterior mencionado se debe estar mentalizado y preparado? ¿Y cómo entonces los demás que sobreviven en éste evento, si tienen esas condiciones?

Pienso que faltó resistencia, consistencia y que no sólo se trata de disponer de un estratega que gane mucho dinero. Debe haber además corazón, pasión por lo que se hace y una solidaridad que sea tan notable, que termine contagiando a sus hinchas, de tal manera, que si un atleta sufre, tu sufres también, si llora o si explota de efusividad por lograr la meta, tu también lo hagas. Yo en cambio, ví mucha frialdad, desde la banca británica, liderada por el rostro bastante formal de Capello, hasta en los presentes en el terreno. Cero emociones, ni siquiera como para reclamar, una de las jugadas más polémicas de Sudáfrica 2010 y de todos los mundiales.

Y ya que llego a ese punto, vale la pena detenerse aquí. Bien expresa el dicho que "errar es de humanos y rectificar de sabios". Por eso como fanática, reconozco las debilidades de mi equipo. Sin embargo no hay nada más frustrante que no ganes, no por tus equivocaciones sino por las de terceros. Y es que nada me dolió más, que la intransigencia de un cuerpo de arbitraje que en el partido más importante para Inglaterra, le haya sido no sólo anulado el segundo gol que empataría la competición, sino que afectó el mejor momento de juego que vivían, con miras a rebasar el marcador que daba la posibilidad de la victoria y así el pase a los cuartos de final y de que los teutones entraran en estado de presión, alterando su esquema de juego.


No se trata de justificación, sino de justicia, porque éstas situaciones se han repetido en diferentes escenarios y con otros protagonistas. Estados Unidos, México, Costa de Marfil, entre otros, lo vivieron en carne propia. No es posible que en el máximo acontecimiento del fútbol se vea semejantes actos de irresponsabilidad e irrespeto hacia el publico, que pagó, que invirtió gran cantidad de dinero para viajar, largas horas y así apoyar a sus predilectos. A los jugadores que sudan y dan todo de sí por alcanzar la gloria. Y sobretodo, al aborto de los sueños, de los individuos que seguían los encuentros de los países que ya no están presentes y cuyo significado era tanto, que brindaban un poco de alegría en medio de la problemática común y especifíca, propias de la vida.

El debate del uso de la tecnología, se apertura en consencuencia de lo visto, si es viable o no. Lamentablemente, si la función de los jueces fuera correcta, tal vez ni se mencionara, pero cuando existen dos jueces de linea, uno principal y un suplente además, que tienen visiones distintas desde diferentes angulos del terreno y que ven lo contrario a lo que el "común humano", es imprescindible considerarlo, para evitar la falta de credibilidad en los futuros torneos internacionales y quitarnos la idea de la corrupción y mafia para que ciertos equipos se vean favorecidos y con ellos, otros intereses. La actualización y la modernización, son recursos que permitirían analizar, jugadas transcendentales, enmendarlas de forma inmediata, para continuar la jornada de la manera más equilibrada, aproximada a lo justo y otorgar un espéctaculo con calidad.

En fin, todo esto produce desconcierto y desconfianza. En términos noveleros "la figura mala" del árbitro ha cambiado el rumbo de ésta justa, hacia uno muy deplorable, porque es uno de los pocos que produce una hermandad tan grande, tan evidente, al ver entre otras cosas, las calles vacías a la hora de los partidos, las reuniones familiares, las plazas y restaurantes repletos, por nombrar algunos.

Qué nos lleve a la reflexión y a pesar de que "el equipo de la rosa" y su gente quedamos con la "flor marchitada", orgullosamente siempre, mi adoración y mi fidelidad a quien me dió a conocer a mis astros, GARY LINEKER, Paul Gascoigne, David Platt, Peter Shilton, Michael Owen, Wayne Rooney, Steven Gerrard y Frank Lampard; incomparables y distinguidos para mi, por lo que me quede de existencia. Gracias siempre, mi querida INGLATERRA.
Helena Aguilar
Publicado el Domingo, 27 de junio de 2010


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